lunes, 19 de enero de 2015

La buena noticia es que no estamos solos

Es cierto. Aunque parezca un cliché, no lo estamos; pero al sentirnos aislados de todo aquello que nos pega en primera persona es la primera sensación que se respira.

El infierno existe y es todo esto que nos inunda y nos acompaña desde el principio. Ese dolor que no nos permite ver el final de este sentimiento que nos apaga inmediatamente y se niega a caminar en cualquier dirección por la firme esperanza de que en algún momento todo lo que sucede se puede revertir.

La mala noticia (porque sé que es lo que menos esperas leer) es que no se revierte. La buena, es que no estamos solos.

Así es como nace este blog que amén de tener en nuestras vidas quienes nos amen con todas nuestras virtudes y defectos, también es cierto que nos avergüenza agarrarles de nuestro paño de lágrimas y vivimos con el constante temor de que se cansen y nos manden a la fregada.

Independientemente del blog hay que voltear. A veces quien menos imaginas es quien más comprensivo resulta con tu duelo. Resulta que tenemos amigos, hermanos y familiares que nos quieren y nos aceptan aún en las caídas. Jamás hay que olvidarlo. Son los mismos que estarán ahí cuando tú no estés de humor ni para ti. Los que te abrazarán sin que se los pidas. Los que pagarán tus cuentas para que tú no te muevas o te ayudarán con tus pendientes para que las cosas te las lleves con calma. 

Los que te arriman la despensa y te sacan a pasear al cine. O aquellos que cuidan de tus hijos para que te des ese baño relajante que tanto necesitas.

No estamos solos. Estaremos tan acompañados como les permitamos a los demás que nos ayuden. No es sencillo mostrar la vulnerabilidad pero tampoco es la catástrofe del mundo.

Es preferible que te vean rota necesitando ayuda que ebria y dando tumbos para después arrepentirte de las vergüenzas que hayas pasado.

Paso 1. Admitir que será más sencillo que alguien esté contigo en esos momentos.

Paso 2. Elegir a quien en consideración nuestra tiene esa paciencia y empatía para ayudarnos y escuchar todo aquello que nos duele y recibir un buen consejo.

Paso 3. Evitar a todos aquellos salvavidas que buscan sacar provecho de nuestra situación ofreciendo consuelo con el único fin de conseguir un poco de sexo vulnerable.

Paso 4. Evitar aquellas personas resentidas con la vida que lejos de ayudarte te recargarán sus frustraciones y te harán sentir peor de lo que ya te sientes.

Paso 5. Confiar, escuchar e ir paso por paso todos los días.

- Recuperarse no es sencillo pero podemos hacer más llevadero el proceso para finalmente ver y apreciar la luz de un día nuevo que comienza para nosotros.-


No hay comentarios:

Publicar un comentario