lunes, 19 de enero de 2015

Hay que aprender a decir no y "gracias por participar"

Por alguna razón en algún momento, aquella persona que se marchó, regresa. Regresa porque no encontró a nadie de nuestro nivel y no nos confundamos. Hablo de nivel de vulnerabilidad y disponibilidad con los que lo estuvimos alimentando. Lo que se diría en buen mexicano como <<no encontré otra taruga en mi camino y me urge sentirme importante>>. 

No gracias. No soy tu sexo de reafirmación, tampoco merezco ser tu sexo casual y mucho menos levantarte de tus caídas cuando ya comprobaste que no todos quieren soportar un berrinche ridículo o inmadureces de un adulto que se niega a crecer.

Es posible que en este punto, suceda una de dos cosas:

1. Tener la tonta fantasía de que regresa porque se dio cuenta de su error.
2.- Reconocer que ese regreso trae escondido algo a 'cambio' que no tardará en mostrar cuando le apremie su necesidad.

Les tengo una noticia, casi siempre es la segunda. Cuando un hombre de verdad ama y se compromete con la relación, podrá cometer errores pero jamás se pierde demasiado tiempo en ellos sin buscar la forma de arreglarlos. Así se trate de una infidelidad.

Dicho esto, hay que mantener la calma y escuchar lo que tenga que decir o simplemente no tomar la llamada. La llamada en sí, si te sientes lista para correr ese riesgo, la puedes usar para medir que tanto te afecta ese ex al escuchar su voz y tener la sensación de su proximidad muy cerca. En este caso, si sientes que todo regresa, corta inmediatamente con una excusa digna que te permita retirarte con elegancia y sin dejarle sospechar que todavía no le has superado y te está afectando.

Tienes el derecho, (te lo has ganado) de darle un cierre definitivo a tu relación como siempre quisiste. Todo aquello que no te dejaron decir y aquellas cosas que te tragaste. Desde el orgullo hasta el dolor. Que tu cierre sea con dignidad y recuperando tu amor propio. Sin insultos pero con el mensaje claro de que jamás regresarás a un sitio y con una persona que te llenó de más incertidumbre y dolor que los breves espacios de felicidad que te dejó alcanzar. Que mereces algo más, que estás listo para recibirlo a manos llenas cuando llegue y que la felicidad es posible porque se elige serlo y elegimos con quién queremos compartirla.

Que le deseas lo mejor porque hace mucho lo dejaste ir, porque no puedes ni quieres llevar en tu camino daños que no te mereces ni ocasionaste. 

Que estás rota, es posible. Pero que rota no te da derecho romper a otro porque ese otro te estará esperando en ese tramo de tu vida cuando tú te hayas recuperado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario